12/01/2005

La Inevitable Locura

En la lejanía que el silencio provoca, el corazón se torna invencible, En ese lugar los sueños quieren brillar, todo descansa en soledad. Un paisaje vuelve a mi cabeza, son tus ojos empapados, tu alma dormida. Se frena el tiempo y los bosquejos de esta razón me internan en tus deseos. Y camino solo, vuelvo solo... como un ciego a los manotazos, queriendo escapar de la nada. Tus pensamientos me enloquecen, quiero saber de ellos... inevitable es la locura por saber, inevitable es la locura por querer, inevitable es la locura por entender. Solo pensar, logra desenroscar las venas de mi alma, las que nacen y mueren en tu mirada. Y vuelvo a escapar, tan solo escapar de mi mundo, ese mundo, donde los árboles son tus espinas, las calles tus manos (que me llevan... me empujan), el Sol... no hace falta decir que es el sol... solo faltan la Tormentas de un día nubiloso (las lagrimas de dios) para terminar de armar mi mundo... mares y ríos no hacen falta, porque sobra agua de las lluvias. El recuerdo es otro motor, se enciende y me debilita, me puede. Abre sus puertas hacia un camino barnizado de estupideces y arrepentimientos... es un libro vacío... son hojas blancas para odiar o para adorar hasta la eternidad... son márgenes opuestos que no dicen nada o que dicen todo. Los extremos son la inevitable locura, el existir o no ser, el de odiar o amar, el de sentir o endurecer, el de quemar el corazón o hacerlo hielo para siempre.

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